
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
Mis queridas semillas,
Empezaré este mensaje con estas palabras:
¡Madre del Amor Hermoso!, hermosura dentro de las hermosuras ¡Qué calidez!, ¡qué dulzura emanas! ¡Qué esperanza nos das tan hermosa!
Y sobre todo cuando estamos a tus pies, como siempre, niños que vienen a pedirle a su Madre.
Madre de los Cielos, ayuda a mi familia, ayuda a los míos, ayúdame por mil problemas, por mil proyectos, por mil razones.
Madre del Amor Hermoso, tú que todo lo ves y todo lo sabes, lee nuestros corazones, míralos.
Todos venimos siempre a pedirte, sabiendo que estás a nuestro lado, sabiendo que nunca nos abandonas, sabiendo que nos das tu mano, sabiendo que nos acaricias y sabiendo que nos ayudas siempre, siempre, siempre.
Qué dulzura se siente al estar a tu lado.
De tanto en tanto abría los ojos estos días que he estado en Fátima y veía a toda la gente, unos que venían de rodillas porque hacían la procesión, otros que estaban arrodillados, otros sentados, pero todos la misma mirada hacia tu corazón, con una Fe grandísima, con una Fe infinita, porque los que llegaban allí era su corazón que mandaba y que estaban a tus pies.
Gracias, Madre del Amor Hermoso. ¡Gracias por haberme dado tres hijas, que son tres tesoros! La mayor, organizada, inteligente, trabajadora, honesta y guapísima.
La segunda, la alegría de la casa, el corazón, la creación, la poeta, la escritora, la cantante, la manitas, la que escucha, la que explota, la que sufre, la que habla con el corazón.
Es hermosa, siempre está a tu lado.
Y la tercera, ella es hermosa:
Ella tiene algo de especial que se llama constancia, que se llama sacrificio, que se llama Amor hacia el trabajo, hacia el respeto, hacia la responsabilidad, hacia todos los seres que la rodean.
Es perfecta, sin tacha, no se le puede encontrar algo que no guste, porque todo en ella es belleza.
No tenía corazón, mejor dicho, tenía una piedra en el lugar del corazón.
Hoy tiene el corazón de toda la gente que la Ama, de todo el servicio que da y sobre todo el tuyo, que antes de ir a dormir te mira y te da las gracias. ¿Qué más puedo pedir?
Podría hablarte de mis hijos, el mayor, inteligente, estudioso, está esperando un examen y lo tendrá. Te ama y te quiere desde pequeño.
Siempre tenía en su mesita, Nuestra Señora de Lourdes y siempre ha amado a su abuelita, su meme.
El segundo, un corazón de oro, inteligente, trabajador, muy trabajador, honesto, honrado y siempre puedes contar con él. Fiel, leal, siempre, dos joyas, dos joyas y dos diamantes y diría brillantes.
¿Qué más puedo pedir? Las personas que me rodean son semillas de oro, todas las semillas de la Enseñanza son de oro.
He pedido por ellas, he rezado por ellas, algunas en momentos críticos, pero han salido adelante y viven y vivirán, siempre te pedimos, ¿y qué te damos, Madre del Amor Hermoso?
Te damos nuestra alegría, te damos nuestra esperanza, porque tú nos haces creer en esa Fe tan maravillosa que tenemos dentro de nosotros y que sabemos muy bien que es nuestro Camino, el Camino que lleva a la Luz, el Camino que lleva a tu Hijo, el Camino que lleva a Dios.
Gracias, Madre del Amor Hermoso, por acompañarnos, por darnos el alimento, gracias, Madre del Amor Hermoso, porque siempre estás ahí, siempre.
Estamos tan ocupados, tan preocupados por nuestras pequeñas miserias, que olvidamos lo más grande, que es tu presencia.
Y la presencia de tu Hijo, que siempre está encendido en nuestros corazones para acompañarnos, para guiarnos, para que no nos perdamos.
Para decirnos dónde está el peligro, dónde están las tentaciones, dónde no tenemos que ir.
Cuánto he pedido por los jóvenes.
Cuando apareciste en Fátima, pediste a aquellos niños, tres pastorcillos, que la humanidad venga a rezar, que la humanidad rece, que la humanidad rece para la paz, para la paz del mundo, sobre todo los adultos, que no insulten a mi Hijo, para los adultos.
Hoy, Madre del Amor Hermoso, yo te pido para los jóvenes. Los adultos ya vivieron y están viviendo y tienen una base que es la Fe. La Fe levanta montañas, lo dijo tu Hijo, y así creemos.
Pero te pido por los jóvenes, están perdidos, no escuchan, no oyen.
Han cerrado todo lo que Dios les ha dado, los oídos, los ojos, la nariz, la boca.
Ya no hablan, ya no escuchan, ya no sienten, ya no ven, solamente tienen una cosa en mente: el móvil y en tener la vida fácil, sin ningún sacrificio.
Esta mañana eran las ocho de la mañana y estaba regando mis bonsáis.
Los riego y les paso por la mañana y por la noche una bruma de agua, como si fuera una neblina de agua, porque hay que darles para las hojas que respiren.
Y ha pasado un señor y me ha dicho:
"¿Qué tal, Mama Rosa?"
"Muy bien, Amadou, muy bien. ¿Y tú?" Y me ha dicho:
"Yo también estoy feliz, porque Dios nos ha creado para trabajar. Si trabajamos, vivimos. Y si vivimos, podemos comer".
Y lo he mirado, tienes razón, Amadou.
Hemos nacido para trabajar, porque el trabajo nos da la vida y, sobre todo, nos da de comer, qué razón tiene.
Y entonces me ha explicado que cada día le da gracias a Dios porque tiene trabajo.
Este señor nació en el Senegal, es decir, en África, ya sabéis que es de color.
Su familia está en África, en el Senegal, muy lejos de aquí, muy lejos, pero siempre tiene una sonrisa. Y viene a hacer siempre el trabajo más duro, más difícil, nunca se queja, nunca dice no.
Al contrario, siempre está contento, siempre está agradecido.
Cuida las plantas, los árboles, lo cuido mucho, muchísimo, porque sé el sacrificio que hace.
Y él siempre está agradecido a Dios, siempre y me ha dicho: "Todo el mundo es bueno, todo el mundo tiene buen corazón, depende cómo nosotros queramos verlo. Si nuestro corazón es bueno, es bueno también el de la otra persona. Pero si es malo nuestro corazón, veremos malo el corazón de la otra persona".
Ha sido una lección muy buena para una joven que estaba a su lado, esa joven no cree en nada, no tiene aspiraciones, no tiene sueños, no tiene esperanza.
Solo responde: "Quiero que me sirvan, quiero que me lo hagan todo, no quiero trabajar. Soy celosa, envidiosa y me alegro cuando los otros sufren y están rabiosos".
Ese es el pensamiento de los jóvenes, Madre del Amor Hermoso, de la mayoría. Por eso te pido por ellos.
Te pido por ellos porque le abras el corazón, para que le abras el corazón a todos, que puedan verte, que puedan sentirte, y solamente así podrán ver la Luz.
Madre del Amor Hermoso, qué hermosura y qué dulzura, cuando nos acaricias nuestra carita, qué sensación tan dulce.
No quisiéramos despertarnos nunca, porque esas caricias nos van al corazón, nos van al Alma. Sabemos que eres tú y que nos cuidas. ¿Qué podría decirte más?
Que no te olvidemos, que siempre recemos por esa paz. ¿Qué podríamos decir? Que fuiste mujer antes de madre, que sabías y te prepararon muy bien, y sabías el destino de tu hijo.
Y lo llevaste con dignidad y lo llevaste con entereza, sabiendo que te lo iban a quitar.
Y lo entregaste con el corazón roto y destrozado.
Pero sabías que iría a Dios y que estaría siempre con nosotros, siempre en nuestro corazón, siempre.
Madre del Amor Hermoso, seas quien seas, hay muchas madres, todas las que han tenido hijos, son madres de Amor Hermoso, porque ya dando la vida a un hijo han dado la suya, como tú diste la tuya, y como nosotros continuaremos.
Quisiera ofrecerte un campo de rosas, pero que no tengan espinas, quisiera ofrecerte un campo de jazmín solo por el perfume, quisiera ofrecerte narcisos solo por el perfume.
Pero todo eso ya lo eres tú, que seas feliz, que seas bendita entre todo el Universo y la humanidad.
Que ayudes a las madres que tanto lo necesitan, a las futuras mamás que no tengan miedo, a las madres que no abandonen sus hijos, a los hijos que necesitan ayuda, a toda la humanidad.
Ojalá mis plegarias las escuches, porque con servidora están también, mis semillas, que son hermosas, que son preciosas, que son Almas muy grandes, que te aman, que te veneran y que siempre piensan en ti.
Y contigo nos quedamos, porque queremos que estés siempre a nuestro lado. Y cuando miremos a las rosas y a las flores, te veremos.
Y cuando venga esa olor, ese perfume, sabremos que también estás ahí, en cada corazón estás.
Continúa siempre, porque nosotros nunca te dejaremos, Madre del Amor Hermoso.
En este día deseamos que todos los enfermos sanen, que todos cumplan sus promesas, su Misión, cada quien hemos venido a cumplir una Misión.
Que puedan cerrar ciclos, que puedan levantarse de los que están en el hospital, que puedan andar aquellos que tienen dificultad y que vean aquellos que están ciegos.
Madre del Amor Hermoso, esa felicidad la compartimos con toda la humanidad y con todo el planeta.
Con todo mi amor,
esta servidora, en nombre de todas mis semillas.
Protégelas, cuídalas, porque son hermosas, y todas te lo agradecen, todas.
Quédate en ese jardín rodeada de tus flores, rodeada de tus perfumes, de los aromas, y que ese río que pasa a tus pies pueda acariciarte y a nosotros bendecirnos.
Solo te digo Amén, Virgencita, Amén.
Sabes que tienes todo mi Amor