June 15, 2026

La riqueza de compartir

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🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera

Estaba en Sri Lanka.

Sri Lanka lo amo especialmente porque tiene siempre esos colores, sus vestimentas, tienen saris, pero también una vestimenta diferente, preciosa, delicadas, sus cuerpos parecen bambú, sus manos parecen palomas.

Apenas tocan los objetos y ya han transformado un objeto en una obra de arte, pero allí estuve hablando con unos monjes, esos monjes eran taoístas y fue muy interesante.

Empezaron por decir: “es muy difícil que un occidental pueda comprender la sabiduría oriental.”

Bajé mi cabeza, el significado era, mi indicación era: lo comprendo muy bien lo que quiere decirme.

Y continuó:

En occidente, la palabra retiro o la palabra aislamiento se traduce como tengo el estrés, estoy cansada, cansado, necesito retirarme, necesito estar aislado, necesito estar solo o sola, necesito no ver a nadie, necesito irme a un hotel, necesito irme a una isla, necesito irme de vacaciones, la lista es muy grande.

Eso es el pensamiento occidental. Nosotros los orientales pensamos: tenemos que aislarnos, tenemos que estar solos, porque nosotros, aunque estamos en la sociedad, estamos rodeados de gente, pero sabemos aislarnos. Ustedes en la sociedad están rodeados de gente, como en la playa, como en las discotecas, como en los supermercados, en todos los sitios están rodeados de gente, pero están solos, están solos, completamente solos. Y es la soledad los que les lleva a la depresión, a la enfermedad, a la enfermedad mental, al suicidio.

A los jóvenes no saber dónde están, qué hacer.Es la diferencia entre ustedes y nosotros los orientales.

Nosotros necesitamos retirarnos de la sociedad, no es alejarnos, no es aislarnos, es encontrarnos a nosotros mismos. Vamos a la montaña y tenemos una vida simple, sencilla, para poder encontrar nuestro yo interior.

Nos cuidamos de las plantas, nos quedamos en silencio, no hablamos durante días, pero sí observamos la vegetación, cómo crecen los árboles, cuántas ramas tiene, de qué color son sus hojas, cuántas hormigas y hormigueros hay alrededor de donde me he sentado.

El agua, si hay un río, cómo corre el agua, si rodea las piedras, si hace una balsa. Contemplamos los pájaros, todas las aves, contemplamos la naturaleza y entonces nuestro cerebro se va organizando y va empezando a encajar pieza por pieza hasta que llega a las neuronas, y las neuronas encuentran su equilibrio perfecto.

Con serenidad, las que mueren se reemplazan, nuevas y más fuertes. Nuestros átomos se ponen en su lugar y en su inicio. Todos nuestros órganos se purifican, porque estamos en paz con nosotros mismos, los riñones no tienen miedo. Es nuestro puntofaible, débil, nuestro punto débil de nuestro organismo son los riñones.

Ahí se esconde el miedo, ahí se esconde la ansiedad, ahí se esconde especialmente, y repito, nuestro miedo, nuestra inseguridad y nuestra duda.

Los riñones, son dos órganos, los más importantes, no solamente porque filtran nuestra sangre, porque filtran todos los líquidos, porque eliminan lo malo para guardar lo bueno, porque van a evacuar a la vejiga lo que no sirve, sino también es el punto débil que tenemos los humanos, los riñones.

Ahí guardamos el miedo, la paura, por eso es tan importante encontrar la serenidad dentro de la soledad, pero no la soledad de estar solo, no, sino la plenitud de encontrar la paz interior. Eso es lo que nos hace que nuestro cuerpo regenere cada órgano.

Nuestro hígado lo cargamos demasiado, le damos demasiado alimento, en Occidente. Le damos cosas muy buenas que creemos los occidentales. En Oriente, no, en Oriente le damos muchas hierbas amargas. Hay un país, casi el único que no toma azúcar, que es Japón, no toma nunca azúcar, nunca, está prohibido, nosotros en Occidente, todo lo que comemos tiene azúcar. Todo lo que ponemos en la mesa tiene azúcar: el pan, los alimentos, los embutidos, la pasta, el arroz, le añaden azúcar.

Y eso es lo que nuestro hígado no acepta, por eso ustedes están solos en medio de la humanidad, pero no han comprendido que tenemos que buscar nuestra Alma, nuestro Yo Interior, retirarse, puede ser una isla, un río. Los taoístas y su filosofía quiere decir dejarse vivir en el sentido de contemplar un río.

Mirarlo y veréis, cuando corre el agua, fluye, si se encuentra un obstáculo, una piedra grande que no puede pasar, da media vuelta y la rodea.

Y al dar el rodeo puede fluir y pasa y continúa, el agua nunca se para, tiene que buscar un camino para fluir y para seguir. Ningún río se puede parar, es como nuestro circuito sanguíneo, nosotros tenemos un circuito que se llama sangre.

Nunca se para, nosotras lo paramos dándole alimentos que no son adecuados, entonces ponemos siempre obstáculos en nuestra arteria, en nuestras venas, en nuestros circuitos y en vez de dejar fluir tenemos que ir al doctor para que desemboque esas venas, para que ponga un bypass, para que haga un injerto.

El río no, el río sigue su fluido, el aire hemos intentado pararlo, no podemos, el aire tiene que buscar su camino, el aire tiene que seguir su camino, el aire tiene que ir a limpiar los virus, lo que se queda, el polvo, lo trae y lo lleva, limpia y deposita.

Pero el aire es libre, ¡es libre! Y es hermoso.

Nuestros pulmones lo agradecen, nuestros pulmones lo necesitan porque es el oxígeno de nuestra vida.

En Oriente buscamos los elementos y solo cuando estamos aislados, pero no solos. Aislados no quiere decir estar solos, estamos con la naturaleza, estamos con el Cosmos que hacemos Uno, con el Cosmos hacemos Uno.

Al anochecer nos gusta encender un fuego, ni grande ni pequeño, un fuego. Cuando cae el frescor y el agua que estamos contemplando la cascada, viene un frescor muy agradable que nuestro cuerpo agradece, porque esa humedad nos alivia el calor que a veces llevamos interior, nos refresca.

Encendemos ese fuego que es mediano, ni fuerte ni pequeño, mediano y aprovechamos para que alrededor de nosotros puedan aprovechar también algunos animalitos que se acercan por el olor del fuego. Si tenemos un caldero, lo ponemos para calentar agua, para calentar lo que vamos a degustar y a disfrutar.

Eso es aislamiento del Alma, encontrarse a sí mismo, apreciar lo que tenemos, vaciar lo que hemos recogido de la ciudad, de los humanos, de la atmósfera, de todo lo que nos rodea. Aislarse por un tiempo, puede ser una semana, seis meses, puede ser unos días, es limpiarse el Campo Magnético, es llenarse de energía nueva para volver de nuevo a la ciudad, a nuestro trabajo, a nuestros quehaceres, a nuestra vida, pero lleno de nueva energía, nuevo de nueva esperanza, nuevo de ideas, de proyectos.

Mis semillas, mis amadas almas, no podéis imaginar cómo las nuevas generaciones se están perdiendo por escuchar los móviles, teléfonos, WhatsApp, los influencers, los artistas, los cines, las series, que no está prohibido, pero tenemos que llevar un control.

Perderse por chismosos, por saber lo que pasa, por enterarse de cosas anodinas, rechazarlo y sobre todo tener en cuenta las amistades tóxicas, separaos de ellas. No guardéis a una persona tóxica, aunque viváis con ella, aunque compartís con ella vuestra vida, separaos.

Porque esa persona tóxica os convertirá en tóxicos y perderéis vuestra Esencia, alejaros de toda compañía que no os conviene y lo sentiréis, sentiréis cuando estáis cerca de las personas que no estáis bien.

Os aportará algo que va a sentir vuestro Campo Magnético, alejaros de ellas, alejaros del lugar. Cuando estéis en un lugar que no estáis bien, alejaros, allí no es para vosotros.

Ha pasado algo, ha tenido algo, algo hay allí que no es para vosotros.

Por eso nosotros llamamos la necesidad de aislarnos y retirarnos.

No nos separamos de la vida, nuestra vida continuará y continúa, pero necesitamos ese silencio para encontrarnos con nosotros mismos.

¿Por qué repito la misma palabra? Porque el ser humano ya no existe.

Ahora la mayoría son robots y zombies, así que busquen ustedes un día, tres días, esa soledad con ustedes mismos. No por estrés, no por problemas, no porque tienen inquietudes del banco, de los hijos, de la familia, de los vecinos, del coche que hay que terminar de pagar, de la casa que tiene el crédito, de los problemas del personal, del trabajo, de los empleados, de las empresas.

No, eso es la vida cotidiana de cada día, tienen que aislarse de ustedes mismos para poder hacer el vacío y poder llenarlo en soledad voluntaria. Quiere decir, ir a encontrar esa paz que tanto necesita, no solamente nuestra Alma, sino nuestro cuerpo.

Os he hablado del hígado, el hígado es el último órgano que muere de nuestro cuerpo, no es el corazón, el corazón se para, es un órgano simple. El más importante es el hígado, porque él fabrica la sangre. Y cuando morimos, para saber la hora, solo el hígado te puede dar la hora. Cuando nos morimos o cuando nos vamos para renacer.

Por eso es tan importante el hígado, hoy todo el mundo lo tiene graso, todo el mundo, sin excepción.

Hay muy poca gente, pero es debido a los alimentos, puede ser también la edad, como todo órgano se usa, como cada vehículo se usa y lo tenemos que cambiar, nuestro cuerpo también se usa y lo tenemos que cambiar.

Cuando nos vamos, lo dejamos aquí, se incinera, se entierra, se pone en un nicho, pero después vuelve una marca nueva y volvemos nosotros también nuevos.

Por eso nuestro hígado le tenemos que dar todo lo posible lo más amargo y evitar lo máximo el dulce, porque así lo amaremos y lo cuidaremos.

También podemos hablar del estómago, casi nunca hablamos de él.

El estómago es un órgano que está hecho especial para aceptar todo lo que le vamos a llenar, bueno, que no es bueno, malo, podrido, caducado.

Pero tiene unos ácidos especiales que da la vesícula biliar, especiales, ¡que son amarguísimos! Por eso se llama bilis, para poder digerir, para poder digerir. Igual que las aves, nosotros necesitamos esas hierbas y esa bilis para que se pueda digerir nuestros alimentos, que tardan horas.

Y hacer una buena digestión. Es precioso nuestro estómago, tiene una piel muy dura, muy dura, muy dura, muy dura, muy dura. Seguro que ustedes ya han visto el estómago de una gallina, pues el nuestro también es así. Pero están hecho especial para que puedan recibir los alimentos que le damos.

Hay que cuidar mucho, no digo en el sentido bio o natural, no. Conocéis a Servidora, ni vegetarianos ni veganos, no. Servidora ni es vegana ni vegetariana.

No come carne porque no le gusta, pero sí que de tanto en tanto tengo que comer.

Lo digo simplemente que si lo coméis con gusto, controlar la cantidad. Ahí está el secreto, la cantidad, necesitamos la cantidad que cada cuerpo va a llamar.

Los orientales, los taoístas y todos los orientales comen el ochenta por ciento y se guardan de hambre el veinte por ciento, porque así saben que podrán estar bien y que serán longevos. El veinte por ciento siempre será para dejarlo por si tienen algo bueno que degustar o si les invitan a tomar algo.

Puede ser una fruta, puede ser un té, puede ser acompañado de un bocadillo. Nosotros los orientales comemos a reventar. La palabra reventar es muy fuerte, pero es así. Siempre lo, el occidental dice: "No, no te preocupes, siempre me queda un agujerito, siempre me queda un huequito para terminármelo".

Es el error más grande que cometemos los occidentales, porque ese huequito es el que nos va a hacer daño y perjudicar en nuestro cuerpo y en nuestro organismo. Y los orientales dicen: "No, gracias. Ya hay bastante, ya no puedo más".

Y por eso los veréis siempre que son más delgados, más esbeltos que nosotros, aunque ahora ya una parte de oriente de China ya se va pareciendo a nosotros, porque viven más en Europa, en occidente, que en su país casi.

Están comprando todo, pero no nos alejemos de lo más importante que es nuestra Alma. Necesita un retiro en el sentido de estar solos, de aislarnos, de elegir un lugar. No quiere decir que rechacemos a los vecinos o a la gente que pasa.

Simplemente, es alejarnos para limpiar nuestro Cuerpo Etérico, para limpiar nuestro Campo Magnético, para limpiar nuestra Aura, para alimentar nuestra Alma y purificar nuestro cuerpo. Así estuve días y días y días que intercambiamos todo este aprendizaje tan hermoso, con una serenidad increíble.

Los admiro porque se levantan a la aurora, a las cuatro se levantan, casi similar a los budistas.Y lo primero que hacen antes de desayunar, van a arreglar el jardín zen con un rastrillo especial, es un rastrillo que lo fabrican ellos de madera.

Los, los colmillos del, del rastrillo son de madera redonda, son redonditos. Lo fabrican ellos y cada día tienen que pasarlo y hacer un dibujo diferente, todo tiene que ver con el mar, con el agua. Hacen movimientos, unos redondos, circulares, los otros alargados, pero siempre con olas.

Hacen la forma de las olas, porque el Jardín Zen significa el movimiento, es de piedra, de arena, el movimiento, cuando vengan, lo verán aquí, en este centro.Tiene piedras contadas, tiene que ser número impar, y el árbol, hay dos árboles, en otros lugares tienen tres, en otros uno, tienen musgo y otras cosas que ya les comunicaré.

Pero ante todo, la soledad, ese es el tiempo, el tiempo que pasamos en pensar, en vaciar, para poder llenar.

Llenar todo lo que necesita nuestro ser y recordar que estamos aquí atemporal, estamos de pasaje. Hemos venido para cumplir cosas maravillosas, para ayudar a todos los humanos y seres vivos, hemos venido para dar la mano.

Pero ¿cómo vamos a ayudar si no empezamos por nosotros mismos? Si estamos bien, daremos lo mejor de nosotros, si no estamos bien, no podremos dar. Y repito, buscar lugares sanos. Cuando estéis cerca de personas que no estéis bien, alejaros. En vuestra casa, si vienen familiares y veis que no estáis bien, explicar que hay algo que os molesta o que no os gusta.

Si no, respetarla, pero después aislaros. Si estáis en vuestro trabajo, hay mucha gente que es tóxica, alejaros de ella o hablar y decirle: "Trabajaremos, sí, pero después no, cada quien en su lugar". Es muy importante, vuestro cuerpo es muy importante, muy importante.

El cuerpo es el árbol, es la máquina perfecta, el árbol más grande, como el Universo. Sus pies son las raíces, la cabeza es el ciprés que siempre mira al cielo. El ciprés, que su madera es perfecta, nunca se pudre.

Así tenemos que ser y buscar siempre tiempo, tiempo para nosotros, tiempo para pensar, tiempo para disfrutar, tiempo para apreciar que estamos vivos, que demos gracias siempre al Universo. Uno de los monjes me dijo: "Los occidentes les gusta regar con agua a grandes cañones y siempre cuando llueve son torrenciales y siempre todo en grande. No se dan cuenta que la tierra no está hecha para estar maltratada, necesita agua, pero no de esta forma, nosotros llueve fino, suave. Cuando echamos agua la echamos como lluvia fina, porque cuando cae fino, penetra en la tierra y llega hasta las raíces y puede alimentar las plantas, los árboles, las flores, pero todo queda en su sitio.

Ustedes cuando abren los grandes canales, las grandes, esos grifos enormes, arrastra la tierra y el limón se lleva todas las vitaminas y los minerales. Nosotros es poco a poco, se va mojando, se va mojando, se va mojando.

Nos gusta las cosas hacerlas siempre tranquilos y serenos. Ustedes los occidentales tiene que reproducir, tiene que ir corriendo, no tienen tiempo, siempre van deprisa, siempre van estresados, siempre van corriendo con el reloj, con las horas, con los trenes y se olvidan que la tierra nos da los alimentos, que la tierra necesita las estaciones que da cada país.

Hay países que da cuatro estaciones, en Israel hay productos que dan cinco estaciones, como el trigo, como la fruta. En sus países de América dan mucho y hay dos estaciones, en Europa hay cuatro, en otros países lo mismo.

Pero hoy comemos, en todas las estaciones hay tomates, hay fruta, cosa que antes no. Ahora tenemos todo, pero ¿en qué condiciones? Todo es híbrido, todo es artificial, todo está contaminado, porque vamos deprisa, porque hay que producir, hay que producir.

Pero si nosotros hemos nacido para pisar la tierra, para dar alimento, porque ella nos alimenta desde que nacemos, desde que venimos de las estrellas, desde que somos polvo de esas estrellas, hasta que dejamos nuestro cuerpo, que se funda en la tierra o que sea quemado.

Igualmente se vuelve polvo.

Es una maravilla ese tiempo que pasé, una maravilla. Os hablaré también de Tailandia, pero os hablaré también de Laos, Cambodia y de otros países, porque todos son hermosos, son interesantes, tienen su riqueza y todos viven con el tiempo.

Servidora siempre va a los pueblos, siempre va a las montañas, Vietnam, había dejado Vietnam. Cuando estuve en el Nepal, el primer pueblecito que fui fue a cuatro mil metros de altura, empezaba a faltar el oxígeno.

A cuatro mil metros cuesta mucho subir peso y era montaña.

Teníamos que ir a la ciudad, a Katmandú a comprar los frijoles, el arroz, el aceite, las especies. Íbamos una vez al mes, porque costaba mucho subir los cuatro mil metros.

Te falta el oxígeno, pero qué bien estás. Y allí estábamos en ese pueblo, nos llamaban los Doctores del Cielo. Transmitimos la Enseñanza a todas las aldeas y a todos los, las casas que vivían alrededor, que eran muchas.

Transmitimos la Enseñanza que no comprendían, porque ellos hablaban varios, no idiomas, dialectos. Y en Katmandú no conocíamos nosotros el idioma, ni el hindi, ni el katmandús, ni tampoco el inglés. El primer grupo que fuimos no hablábamos inglés.

Servidora hablaba inglés y os permito que diga estas palabras.Cuando decían: “English? Speak English?” Servidora decía: “Yes, you, Tarzan, yo, Jane.”

Tú eres Tarzan y yo soy Juana. ¿Qué tal? Era lo único que sabía hablar en inglés, pero así nos entendíamos con las manos.

El vocabulario de las manos es muy importante. Y alguna palabrita sí en inglés.

Y así pudimos comunicarnos maravillosamente, maravillosamente. Así que siempre he ido a los pueblos, montañas, siempre, siempre, porque es donde se encuentra a uno mismo.

Pero después, la mitad del tiempo en la ciudad. Hay que haber un equilibrio en el ser humano, en el reino animal, el reino vegetal y el reino mineral. Hay que haber un equilibrio. El equilibrio es estar en la ciudad porque se necesita para nuestro organismo.

Se necesita estar en la sociedad porque somos animales sociables, inteligentes y tenemos que retirarnos, aislarnos y estar solos para encontrar esa paz interior, ese amor de esta Luz que llevamos y de esa llama que cada día se hace más grande, porque son Almas grandes.

Es lo que veo de ustedes, que están aquí presentes y los que están lejos. Si estuvieran conscientes de sus Almas, no tocarían el suelo ni me mirarían.

Y Dios lo sabe, sois almas que habéis sido Profetas.

Estáis sentados aquí, a mi izquierda, a mi derecha. Estáis, pero habéis sido profetas.

Habéis pasado por vidas tan grandes, tan grandes, que habéis venido ahora a guiar Almas, a enseñar a los otros a decir la Verdad.

A eso habéis venido, no habéis venido a ser humanos ni estar en el reino animal.

Abrir vuestro corazón y estar consciente de esa grandeza, estar consciente, porque esa es la vida, esa es la vida. No lo que veis, lo que se ve es sueño, es ilusión.

Almas grandes, quedaros con esta riqueza que venís de oír que viene del Universo. Y efectivamente, los taoístas tienen mucho respeto por su jardín, porque antes de desayunar tienen que trabajar. Y una vez que han limpiado de rodillas todo el parquet y toda la sala donde trabajan, las habitaciones, a lo último desayunan copiosamente.

Al mediodía mediano y por la noche ligero. Espero que comprendáis lo que no he dicho, lo que no está escrito, porque ahí tendréis la Verdad que es la vuestra. No buscáis, no busquéis el secreto del pintor, no busquéis secreto en esta vida.

Buscad lo que tenéis en el corazón, que ahí está la verdad, en cada uno de ustedes, en cada uno de vosotros, esa es la verdad.

Servidora es simplemente alguien que transmite lo que recibe un Mensajero.

Con todo mi amor,

vuestra Servidora.

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