May 19, 2026

Fluye con la Vida

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🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera

Mis queridas semillas,

Si hace tiempo que no habéis leído nuevos Mensajes, comprenderéis que la Jardinera continúa su labor y su trabajo.

Su trabajo, el primero es con el Universo, el segundo en el Centro: piedras, tierra, madera, limpieza y preparativos ¡para todos ustedes!, para que encuentren cada quien un rincón de amor, un rincón de paz, un rincón que nunca olviden.

El Mensaje, como siempre de hoy, es para leer y escuchar lo que no ha sido dicho ni escrito, pero que llene vuestros corazones. En un templo, uno de los alumnos quiso plantar un arbolito, tenía mucha ilusión y le dijo a su maestro: "Maestro, voy a plantar este arbolito, quiero verlo crecer, voy a ser muy feliz de cuidarlo".

Y el maestro respondió: "¡Enhorabuena! Plantar un árbol es echar raíces, es querer avanzar, es querer vivir, es que se, es querer ser fuerte y dar sombra a aquellos que vienen cansados, dar frutos a los que tienen hambre y dar compañía a cada animal que se acerca para descansar, igual que el humano".

El alumno saltaba de alegría porque tuvo una idea genial. Cogió su arbolito y lo plantó, preparó la tierra, eligió la mejor, le hizo un cerco redondito para que el agua no se escapara, lo regó y lo cuidó. Y pasaron unos días y el alumno o el discípulo fue y dijo: "No crece, voy a preguntárselo.

“Maestro, el arbolito no crece".

"Bueno, háblale cada día, acércate a él cuando lo riegues o simplemente te acercas, y le hablas.Háblale con cariño, él te escucha y te oye".

El alumno cada día fue y le hablaba amorosamente.

"Crece, arbolito, hazte grande".

Y lo cuidaba y lo mimaba pero el arbolito seguía igual.

De nuevo volvió y le dijo: "Maestro, ¿qué debo de hacer para que crezca? Yo lo veo igual".

“Bueno, ahora lo que puedes hacer es con mucha suavidad y mucho tacto vas estirándolo poco a poco. Estiras el tronco, vas estirando las ramitas, las hojas, pero con mucha suavidad y mucho cariño.”

El alumno fue a su arbolito y cada día iba estirando suavemente el tronco, las hojas, las ramas.Y llegó un día que el árbol se secó y murió. Estaba muy triste el alumno, muy triste y le dijo:

"Maestro, mi árbol se ha muerto, estoy desolado. ¿Qué puedo hacer?"

Y el maestro le contestó:

"El árbol es igual que la vida, un humano cuando quiere ir muy deprisa por ambición, por interés, por querer ir rápido, por querer apoderarse, por no tener siempre suficiente, por querer tenerlo todo, llega como tu árbol, al final muere. A los humanos nos pasa igual que tu árbol, hay que dejar fluir la naturaleza. Hay que dejar el tiempo y, sobre todo, llenarse de paciencia, porque todo lo que se quiere hacer rápido y forzar, que sea el árbol, la naturaleza, el ser humano o poseer lo que queremos, siempre pasará como tu árbol.

Aprende a tener paciencia, aprende a respetar la vida, a respetar el día a día, a aceptar lo que cada día nos da el Universo y dejar fluir, si fluyes, todo estará en armonía. No pares el viento, siempre habrá una puerta abierta que se escapará. Siempre habrá una abertura, por muy pequeña que sea, que saldrá.

Y así es, no podemos retener, pero sí podemos tener paciencia y plantar de nuevo el árbol y darle su tiempo. Igual que nosotros los humanos, no queramos poseerlo todo, sino aceptar para poder avanzar, para poder tener frutos, para poder cobijarnos debajo del árbol, para poder ser felices y para tener esa plenitud que tanto nos merecemos.

Hemos nacido para tener la abundancia, para ser felices, para tenerlo todo, para tener el amor, para tener dinero, para tener todo.

¿Y quién es nuestro enemigo? Nosotros mismos.

Ahí es donde está la solución.

Vamos a olvidarnos de nosotros para que fluya la vida.

Con todo mi amor,

La Jardinera

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