February 20, 2026

¡La felicidad viene cuando eres feliz!

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🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera

En un pueblo muy lejano, mis queridas semillas, vivía un anciano, y en el pueblo le temían.

Y siempre cuando salía a la calle, salía gruñón, enfadado, nunca lo veían sonreír, cuando los vecinos lo saludaban, tenían miedo de la respuesta, los niños se asustaban y corrían; y el anciano salía de su casa, iba al jardín, trabajaba, venía a casa, en su casa no había ruido, apenas ventanas, no entraba el sol y siempre mala cara, siempre una cara de rabia, de enfadado, y el pueblo decía:

"¿Qué tendrá? ¿Qué tendrá este hombre? ¿Qué le pasará? ¿Por qué no entra nadie en su casa? ¿Por qué no se ha casado? ¿Por qué no tiene amigos? ¿Por qué...?"

Como todas las familias, nadie es cotilla, pero a todos nos gusta el cotilleo, o el chambre, a nadie le gusta, pero todo el mundo está metido, y claro, les intrigaba.

Y los niños temían mucho; "¡Cuidado, que viene el cascarrabias!" Así lo llamaban. "¡Viene el cascarrabias, viene el cascarrabias! Y así llegó hasta los noventa años.

A los noventa años, el anciano abrió la puerta, las pequeñas ventanas abiertas de par en par, su puerta, su casa. Encendió todas las luces, antes nunca encendía, salió cantando, riendo, y por la primera vez, los que eran de su edad vieron que tenía una sonrisa de oreja a oreja.

¡Se acercaron a é!l, ¡vieron su casa, la miraron! Y todos expectativos, a ver qué había dentro, a ver qué había pasado, a ver qué tenía ese hombre, ¿qué le había pasado? Uno de los más antiguos, él pensaba que era su amigo, pero como el cascarrabias nunca hablaba a nadie, se atrevió y le dijo: "Buenos días, ¿Podríamos saber por qué sonríes y por qué hay este cambio en ti? Te hemos visto toda la vida triste, amargo, rabioso, nunca feliz, nunca saludando".

Entonces, muy calmadamente, le dijo: "Ayer tenía ochenta y nueve años" Y me paré a pensar en mi casa y la miré, mi casa está sombría, los muebles son feos, viejos, no hay música, no hay luz, no hay nadie, he vivido solo, pero desde que nací, he buscado la felicidad, y la felicidad no la he encontrado, y he hecho todo lo posible para encontrar la felicidad.

He salido fuera, he trabajado, he venido a casa, pero no he encontrado la felicidad.

Y hoy que tengo noventa años, he comprendido, por la primera vez en mi vida, que la felicidad la llevamos dentro.

Que si queremos ser felices, tenemos que empezar por uno mismo.Y si somos felices, transmitimos esta felicidad y me he dado cuenta, a los noventa años, que la felicidad no se puede buscar fuera, si no la llevas dentro.

Por eso soy feliz, a partir de ahora, os voy a saludar, entrar en mi casa, vais a comer, os voy a invitar, y vamos a reír y a vivir.

El pueblo se quedó atónito, sorprendido, y le dijo: “tienes noventa años.”

“¡Sí!, ¡y soy feliz por la primera vez en mi vida! Un día cuenta más que cien años. Así que voy a vivir hasta que me quede el resto de mi vida. Pero nunca más estaré solo, mi casa está abierta, venid cuando queráis. Y voy a compartir con vosotros lo que tenga y lo que no tenga, iré a buscarlo. Soy feliz, pero he esperado noventa años porque he buscado la felicidad, y a los noventa años me he dado cuenta que la felicidad no existe fuera, sino dentro.

Y que la felicidad viene a ti cuando eres feliz, no cuando estás triste, no cuando tienes envidia, no cuando tienes celos, no cuando eres trepa, no cuando quieres eliminar a los otros, no cuando quieres vengarte, no cuando quieres ser el único o la única, no cuando te crees que eres superior a los otros, no.

La felicidad es compartir y ser feliz.

Mis semillas, no esperéis a los noventa años, porque no estaremos todos a vuestro alrededor, por favor, por favor.

¡Ser feliz a partir de ahora!, ¡a partir de ahora!

Ofreceros una Coca-Cola, una botella de champán, si queréis unos frijoles, ¡unas pupusas! Ofreceros lo que queráis, pan con jamón, tan bueno y tan rico, y ser felices.

¡Eso es la felicidad!

Con todo mi amor,

La Jardinera.

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