
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera:
Mis queridas semillas,
Un día fue Buda a una de las ciudades donde siempre iba a enseñar sus enseñanzas, le pedían consejo, visitaba pueblecitos y había siempre mucha gente que venía a verlo por su sabiduría, por su bondad, su generosidad y también sus milagros.
Estaba sentado, estaba hablando a sus discípulos y a toda la gente que había.
Y, de pronto, se acercó un hombre que pasaba por allí y vino, se acercó a Buda y le escupió en la cara, Buda lo miró.
Y, de pronto, uno de sus alumnos dijo: "¡Qué barbaridad! Pero ¿cómo es posible?¿Cómo es posible que escupas a Buda? Pero ¿quién te crees que eres?" Y entonces se giró a Buda y le dijo: "Buda, Buda, no lo permitas, ¿puedo hacerle lo mismo a él?" Y Buda le dijo: "No, no, no, no lo hagas".
Pero entonces todos los alumnos empezaron: "No, esto no se puede permitir, ¿quién se cree que es? Hoy te ha escupido, mañana te escupirán, pero ¿cómo es posible?" Entonces, Buda le dijo al hombre: "Acércate".
Se acercó y le dijo: "Te doy las gracias. Estoy muy agradecido" ¡El hombre se sorprendió! porque pensó: "¿Cómo es que está agradecido? Si vengo de escupirle, a ver qué me espera ahora". Y le dijo: "Mira, gracias a tu acto, me has mostrado que ya no tengo ira, me has mostrado que he podido controlar la rabia, los celos, la envidia, pero sobre todo la ira. Me he quedado en paz y me he quedado muy sereno y te doy las gracias porque he descubierto que por fin ya no me afecta".
Sus alumnos se quedaron sorprendidos: "Pero ¿cómo? No puede ser". Entonces, Buda de nuevo le dijo: "Pero ¿sabes también lo que he aprendido? Que mis alumnos no están preparados, porque aún les queda mucho camino para aprender. Aún tienen la ira y la rabia, y son sentimientos que hay que eliminar, matarlos, porque el ser humano no puede permitir tener esos sentimientos. Tiene que amar y ser amado, pero para amar no tienes que tener ni ira, ni venganza, ni rabia, y en ese momento, de nuevo te doy las gracias porque estoy tan feliz. Eso me ha hecho reconocer que ya estoy preparado.”
El hombre lo miraron todos, se quedó avergonzado, se retiró y se fue corriendo.
Los alumnos continuaron y dijeron: "¿Por qué no teníamos que hacerle lo mismo?”
“Cuando vuestro corazón esté sereno y tranquilo, encontrará esa paz que tenemos que tener. Si respondemos la ira por la ira, no podremos Elevarnos. Si nos hacen daño y volvemos a hacerlo, no podremos estar en paz con uno mismo.Y en este Camino, es el camino de la Iluminación”.
Los alumnos bajaron la cabeza, lo saludaron y se fueron a la sala a meditar.
Al día siguiente, de nuevo, Buda fue a otro pueblo y lo mismo: la meditación, explicó siempre sus enseñanzas.
Y, de pronto, vino el mismo hombre que había venido el día antes y se presentó delante de él y se puso de rodillas.
"Vengo a pedirte perdón, estoy muy avergonzado, no tenía que haberlo hecho, te pido perdón y lo siento mucho".Y Buda lo miró y dijo:
"Levántate, no soy yo que te tengo que perdonar y no tienes que pedir perdón, porque lo que pasó ayer, ahora hace ya años que esa agua pasó debajo del puente. ¿Y dónde está? Muy lejos, ya es el pasado, el ayer ya no existe, empecemos hoy de nuevo. La única cosa que te pido es no volver a repetirlo con naaadie. Y si puedes ayudar a hacer el bien, haz el bien, verás que te sentirás feliz"
Los alumnos lo miraron y le hicieron una reverencia.
Buda comprendió que estaban en el camino, y el hombre, toooodo avergonzado, se quedó a escucharlo y a meditar No olvidéis, mis queridas semillas, nuestros actos de ayer ya es el pasado, no existen. Es como el agua del molino, una vez que ha pasado, ya no vuelve a moverlo, pues igual es nuestra vida. Lo que ha pasado, olvidémoslo.
Pero no volvamos a empezar, sino al contrario, rectifiquemos. Nos sentiremos libres, nos sentiremos en paz con uno mismo y seremos tan felices porque ya no nos dolerá ni las palabras, ni el desprecio, ni la ira, ni el veneno.
Porque la conciencia es quien habla a nuestra Alma, y nuestra Alma siempre es pura y en su pureza se queda.
Con todo mi Amor,
La Jardinera.