
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
Mis queridas semillas,
Estamos al medio del nuevo año para recordaros que continuéis a hacer limpieza de vuestra casa. Es todo el año, pero especialmente el mes. Hacer pieza por pieza o diez minutos por pieza.
Se puede empezar por hacer bien la cama, recoger la ropa sucia, poner la nueva en su lugar, pasar una gamuza, es decir, un trapo del polvo y al día siguiente, pasar el aspirador o barrer, cada quien como tenga su costumbre, pero hacerlo cada día un poquito.
Es muy importante tener el templo donde habitamos que esté siempre limpio. Muchos días no tenemos tiempo, otros días buscamos excusas: el trabajo, los niños, los amigos, los sábados y los domingos, pero es tan importante la casa…
Es nuestro templo, igual que tenemos el templo exterior, lo tenemos en el interior. Por eso siempre hay que empezar con una buena meditación por la mañana. Si no podéis temprano, en el momento que podáis, haced vuestra meditación.
El Maestro de Tibriades no tenía domésticos, ni criados, ni tampoco esclavos, y tenía que hacer su trabajo.Trabajaba en la madera, trabajaba lo que le daban porque tenía que tener lo mínimo. Cortaba la leña, dormía en los campos, en los bosques, y dejaba siempre un montoncito de leña para aquel que viniera que se la encontrara ya preparada para encender.
Ese es un gesto de Amor que nosotros hemos perdido, primero, hoy estamos mirando: a ver qué nos dan, qué recibimos, qué nos han comprado, qué vamos a comprar, qué voy a obtener, qué me falta más si lo tengo todo.
Hemos perdido, eso se llama humanidad, hemos perdido humanidad. Solo estamos viviendo y dedicamos nuestra vida a todo lo que es material: comida, ropas, lujos, coches y, sobre todo, muchas fantasías, empezando por los niños.
Y no nos damos cuenta que no les ayudamos, al contrario, les perjudicamos, porque igual que nosotros nos costó mucho obtener lo que hoy tenemos, a ellos también tienen que ganarlo.
Os voy a explicar algo hablando del Maestro de Tibriades.
Cada viernes, en el mundo entero, vive un judío, un hebreo o un israelita .Y donde tiene su casa o apartamento, el viernes lo dedica enteramente a limpiar, limpian la casa de arriba a abajo, participan todos.
Todos, los mayores, los niños, todos, tienen que dejar la casa limpia, impecable. Y también pensar en el desayuno del día siguiente o la comida, si comen en casa o si van a quedarse en casa de un familiar, un amigo…
Tienen que prepararlo el viernes, el viernes preparan también las velas, encienden la Menora. La Menora es el candelabro de siete ramas o brazos, siete es el el número sagrado de Dios. Ellos lo llaman Yahveh o Adonai.
Lo tienen que encender el viernes al anochecer, cuando el sol se acuesta, y tienen que estar encendidos hasta el sábado a la misma hora. En ese instante, cuando el sol se termina, lo apagan.
Porque el sábado, que para ellos es el Shabat, está prohibido encender velas, tocar los ascensores o los montacargas, los elevadores, fumar. Todo lo que corresponde al fuego, no lo pueden tocar, el sábado.
Ya os habréis dado cuenta, en Jerusalén, Palestina, en muchos lugares, o en Tiberiades, que los ascensores no se tocan. Automáticamente suben o están ya preparados para ellos, no pueden y siguen la ley de la Torá.
Por eso el sábado tiene que estar la casa limpia y adecuada para recibir al Señor. El viernes es el día de limpieza y el sábado es el día que consacran a Dios, lo veneran y lo celebran. La mayoría de los judíos ortodoxos, los extremistas, se van a los hoteles porque allí tienen la comida hecha, no tienen que encender ni tocar, todo es cashier, y todo es automático y lo saben.
Y el sábado por la tarde, al anochecer, vuelven a su casa, pero la casa está limpia. Igual que tiene que ser el templo de cada uno de ustedes, de cada uno de nosotros.
Nuestro templo tiene que estar limpio.
¿Cómo lo podemos limpiar? Sacando ese dolor que nos producen los celos, las envidias, el rencor, lo que guardamos contra los unos y los otros, lo que nos ha hecho daño, lo que creemos que nos ha afectado y que es falso. Guardar ese rencor es horrible, nuestro interior no puede estar limpio, no lo puede estar.
Desear el mal, no ayudar a los otros, eso es mantener nuestro templo interior lleno de polvo. Y los que más rechazan el polvo son los judíos, porque en el polvo están entidades.
Se manifiestan, ellos creen mucho en las fuerzas del mal, en el bajo astral. Y siempre piensan que si hay polvo y hay suciedad, ahí se esconden los seres malignos. En el Japón también hay una tradición que cada día tienen que limpiar el polvo de la casa.
Solo con cinco minutos hacen el recorrido, son más pequeñas que las nuestras.Tienen menos decoración, son minimalistas y lo pueden hacer. El suelo, la sala de baño, es indispensable cada día, cada día, cada día, desinfectar y limpiar.
Y el polvo, retirar todas las malas vibraciones. Y se puede hacer con mucha organización y sobre todo querer. Solamente cuando la pereza nos gana, lo dejamos y lo olvidamos voluntariamente, ¿eh?, y encontramos unas excusas que son mentiras para nosotros mismos, porque lo sabemos desde siempre, si no lo hacemos, es porque preferimos no tener nuestro templo limpio.
Que Dios entre siempre y que lo encuentre inmaculado y la Luz más grande. Insisto en que hagamos un pequeño esfuerzo de empezar a arreglar y dejemos todo lo malo fuera de la casa de cada uno. Antes de entrar en vuestra casa, en vuestro apartamento, limpiaros bien los pies y con ese gesto dejaréis todo lo que traéis de la ciudad, de las calles, de los almacenes, dejaréis todo lo impuro para entrar en casa.
Si podéis cambiar de zapatos, mejor, en Occidente no estamos acostumbrados. El resto del mundo se quita los zapatos a la entrada y se pone zapatillas, porque los zapatos es lo que trae más virus, más enfermedades, más microbios y ensucia nuestra casa. Porque pisamos en mil sitios donde están muy sucios, pasan animales, insectos y otras cosas. Por eso la casa hay que respetarla mucho, la entrada, es muy importante que vuestra alfombra esté nueva, limpia, porque la riqueza entrará, la abundancia irá siempre a vuestra casa, si está sucia o vieja o rota, entrará la miseria.
Limpiaros siempre los pies y si podéis, quitaros vuestros zapatos, poneros vuestras zapatillas. Veréis que habrá un cambio sin daros cuenta, que la casa estará más limpia, más ligera, que brillará todo más porque vosotros os sentiréis mucho mejor, muchísimo mejor. Teniendo esos principios, atraéis el dinero, atraéis la suerte, para vosotros y para vuestra familia y para vuestra casa. No cuesta mucho, pero son principios muy ancestrales que nuestros bisabuelos hacían.
Se santiguaban, hacían la señal de la cruz o simplemente agradecían por el día que habían tenido. Agradecer siempre al Universo, agradecer que tenemos cada día ese pan para comer, que tenemos un techo, y aunque no nos demos cuenta, tenemos la abundancia y la salud.
Veréis que si hacéis estos gestos y estas palabras, entrarán, sobre todo este año, que está lleno de Luz inmensa, de una fuerza muy grande, muy grande, muy grande, muy grande. Que podéis adelantaros y preparar esos proyectos que no habéis podido hacer el año pasado, que no habéis podido hacer durante tiempo, este año lo haréis.
No quiero deciros que todo será maravilloso, porque los problemas continuarán en el mundo, Europa tendrá problemas, pero siempre ha tenido. Los países que están en guerra continuarán. Nos harán creer que habrá la paz, pero Israel siempre continuará lo que ha empezado.
Y el resto del mundo hará lo que pueda, pero no tengáis miedo porque no os va a pasar nada. No hay ningún peligro, al contrario, habrá una economía diferente y muchos proyectos que se realizarán.
También en el amor, también, en la suerte, en la abundancia, en la generosidad. Continuaréis a cerrar ciclos con vuestros amigos, vuestros amigos, familiares.Y os recuerdo que pedir perdón es un favor que hacéis a la persona que se cree ofendida, o que se cree molesta o enfadada.
Es que no ha comprendido el significado de lo que habéis dicho o hecho, es un favor. Y si os pide perdón, aceptarlo, porque la liberaréis de un peso muy grande, muy grande, muy grande. Es una palabra que la empleamos por educación, pero la decimos sin darle la importancia que tiene.
Oh, perdón, ay, perdóname, no quería hacerlo. O, perdóname, lo olvidé. No, el perdón es mucho más profundo, porque una vez que hemos hecho, lo haremos mil veces. El perdón es con gestos, con obras, no con palabras.
Os recuerdo que tengáis siempre delante de vuestra puerta muy limpia, porque la abundancia entra por vuestra puerta. Entra siempre por vuestra puerta, también podéis poner discretamente, para que no os hagan preguntas, un puñadito de sal en un recipiente.
Discreto, lo ponéis en la entrada principal y veréis que alejará el mal de ojo, las malas personas, la gente que están celosas o envidiosas, y purificará vuestra casa. Hacedlo, si tenéis vuestra conciencia tranquila, veréis que todo esto es ligero y limpio.
Si no la tenéis tranquila, es que necesitáis sacar todo lo que tenéis dentro.Y sobre todo para las personas que no hablan mucho, que no pueden exteriorizar, que hagan un esfuerzo. Saldrá todo lo que les hace daño y podrán ser liberadas y felices.
Pedir para vuestros hijos, pedir para toda la gente y sobre todo la salud. Os invito a participar en el chakra seis de Milán, será muy especial este año, porque se abrirá la puerta de Luz más grande de todo el año, del año 2006, 26 y 2027, se va a abrir.
Será algo de especial, venir todos, porque podréis ayudar.Y os aseguro que esta Enseñanza es la continuación de la que nos dejó como herencia el Maestro, es la misma, con diferente siglo y diferente idioma y lenguaje.
Continuar en ese Camino Recto que os llevará siempre en el sendero de la Luz. Ser felices, llenar el corazón de alegría, de Esperanza y sobre todo de Fe. Deseo de corazón que apliquéis: pensamiento, palabra y obra.
Veréis que os sentiréis mucho más felices y que os saldrá todo eso que habéis pedido. Hacer una prueba y veréis.
Con todo mi amor,
vuestra Jardinera.