
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
Mis queridas semillas,
Una vez había un apicultor que estaba con sus abejas, las cuidaba, las mimaba. Y estaba sacando la miel del panal. Era feliz porque la miel era un color precioso, muy bonito.
Y él apreciaba mucho a sus abejas, pero vino una de las abejas muy orgullosa y le preguntó: “¿a que no hay otro animal mejor que yo?” Arrogante, se le preguntó. “Somos las mejores, no hay nadie igual que yo.”
Y el apicultor le contestó: “pues sí, mira, podría darte varios nombres”, dice “es imposible, no hay otros animales mejor que yo y mejor que nosotras”. Y le dijo “sí, podría darte, de nuevo te repito, varios.”
Y dice la abeja, “Bueno ale, dame una prueba, a ver, dame nombres.” Dice, “bueno, de muchos que conozco te voy a decir uno de ellos, la oveja", “¿la oveja?”,
“sí, la oveja. La oveja nos da leche y nos alimenta a toda la familia y a mí, nos da su carne también para alimentarnos y también nos da su lana, que con una gran humildad se deshace de ella para que nosotros podamos hacernos unos abrigos, unas mantas y poder pasar el invierno, que es tan crudo en estas montañas. Hace un frío glacial y sobre todo cuando nieva. Esas mantas de lana no filtran el agua y estamos siempre cubiertos y calientes y podría decirte que lo hacen con todo su amor y dan humildemente su lana para nosotros.”
La abeja dijo, “bueno, dame otro ejemplo.” Te diré que cuando le cortamos la lana no se quejan y la dan de buen corazón, no, nunca han dicho nada, al contrario, miran una vez que se han quedado sin lana, peladas, pero ven que hay una gran montaña de lana. Y es esa lana, como te repito, que en invierno nos protege y podemos vivir, gracias a ella, gracias a la oveja, podemos vivir y ya te he dado del ejemplo.
Mientras que tú nos das la miel, ¡que es deliciosa!, sabrosa y deja un gusto delicioso. en el paladar, en la garganta, es exquisita, es néctar, pero siempre no te olvidas nunca de clavarnos el aguijón. Si no tomamos precaución, nunca os vais sin clavarnos el aguijón. La abeja miró al apicultor, como era tan orgullosa y, tan arrogante, se dio media vuelta y se fue corriendo porque tuvo una buena lección y eso nos quiere decir, mis queridas semillas, que la mejor virtud o felicidad es la humildad, porque la humildad se da, se hace y se da, sin esperar nada a cambio.
Esa es la auténtica también felicidad, la humildad.
Hoy en la humanidad es una palabra que ya no se emplea, ya no se utiliza, la gente la ha olvidado, ya no lo aplica, raramente, que tan raro, que uno no se da cuenta si alguien tiene humildad.
Mis semillas, recordar que es tan grande y poderosa la humildad como la arrogancia y el ego.
Con una diferencia, el ego y la arrogancia nos lleva a una calle sin salida, a un precipicio sin subida, mientras que la humildad nos ayuda a ser mejores, a comprender a los otros, a recibir más, a aprender y a estar más cerca de la Luz.
Aplicar cada día la humildad y comprenderéis que sí que es felicidad, en vez del comportamiento de la abeja. Podía dar su miel, que es un néctar, pero siempre lleva el aguijón. Así que vosotros, aplicar la humildad que recibiréis como siempre, sonrisas, amor y mucha alegría.
Con todo mi amor,
Vuestra Jardinera.