
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
¡Mi dulce madre! ¡Mi dulcísima madre, qué dulzura, qué ternura tienes!, ¡Qué cosa tan hermosa!, ¿¡por qué eres tan bella?!, ¿¡por qué esa dulzura tan grande!?, que nos alivias, que nos das tu amor, que solamente mirándonos ya nos has quitado todos los pecados, ya nos has quitado todas las penas y todo el dolor.
Mi dulce Madre del Universo, mi dulce Madre del Cielo, esto es para ti y para todas tus hijas e hijos que somos, esto es para ti, Madre de Amor, dulzura de la dulzura, amor de los amores. ¡Qué cosa tan grande!
Mi corazón no es suficiente para decirte lo en palabras.
Nuestra Señora, esa mujer, una mujer como tú, como yo, como ustedes, como todas las mujeres, pero tenía algo de diferente, tenía algo de particular, que con el dolor de su corazón supo comprender que, en un momento, sin saber cuándo, a su hijo se lo quitarían, a su hijo lo iban a crucificar. Y vivió 33 años sin saber cuál sería el día ni el momento, siempre esperando y con su pensamiento retardando, que no llegara nunca ese momento, que no llegara nunca ese día, ¡que nunca llegara!
Nuestra Señora del Carmen es la patrona de los marineros, es la patrona de todos los navegantes. Una vez, hace muchos siglos, un barco de pesqueros; hubo una tormenta muy grande, muy grande, y el barco empezó a hundirse.
Y los pescadores, la mayoría, no sabían nadar, no sé si sabéis, pero los pescadores de antes no sabían nadar, iban a pescar, pero no sabían nadar. Muchos se ahogaron, pero otros pidieron al Cielo, y se apareció nuestra Señora del Carmen y dijo, os llevaré al puerto.
Y así fue. Paró las aguas y al parar las aguas, el mar se calmó. y los llevó al puerto.
Y ahí llegaron, sus esposas los estaban esperando, sus hijos, tan felices de ver que volvían a casa.
No importaba que no trajeran pescado, pero venían ellos vivos. Y desde entonces hicieron su Santa Patrona. La veréis que lleva un hierro, que es cuando llevan a los presos, que quiere decir:os libero.
Os libero del peso que tengáis, os libero de la muerte, os libero también de todo el dolor de vuestro corazón. Y unos escapularios que os recuerdan que siempre tenéis que guardar la Fe.
Hoy os voy a dedicar, mis queridas semillas.
Este pequeño mensaje,
¡Madre de Amor, dame un abrazo! Ay, qué palabras tan hermosas, qué palabras tan dulces. ¿A quién podrías decírselo? Aparte de vuestras madres. Primero a la Madre del Cielo, a la Madre Celestial.
Madre de Amor, porque ella es una Madre de Amor que nos ama incondicionalmente, que nos Ama con todo su corazón, que nos Ama noche y día, que está vigilando, que está siempre con nosotros, que muchas veces no la escuchamos, pero sí le pedimos, y ella, con todo su Amor, nos ayuda, nos lo da, nos lo concede.
¡Qué Amor tan inmenso! Acordaros vosotras, madres, cuando perdéis un hijo, una hija, un marido, una esposa, un ser querido. Recordar ese momento cuando a ella le quitaron su hijo unos instantes, porque supo que tenía que pasar por ese momento, pero que lo tendría para siempre en la Gloria. Pensarlo, solo si queréis y amáis y os acordáis, os pasará ese dolor.
Creer en ella que pasó por ahí, no estéis tristes, ser felices.
Cuando veáis que el mundo se cae, cuando veáis que no podéis más, cuando veáis que estáis llorando por una depresión, por una tristeza, por una ansiedad, por un problema porque os han abandonado, porque os han dejado, porque os sentís que no os quieren, que no os aman, pensar en la Madre de Amor, pensar en esta Madre de Amor que no paró de amar a su hijo y a sus discípulos.
Y continuó el camino, continuó el camino amándolos igualmente, igualmente que cuando estaba su hijo, sin ningún favor, sin ninguna recompensa a cambio. Ella dio su vida porque era su Misión, su sacrificio porque era su Misión.
Pensar en ello, Madre de Amor, dame un abrazo. Si lo repetís cada mañana cuando os levantáis, pedirlo, Madre de Amor, dame un abrazo para que mi día sea feliz, para que mi día pueda vencer el miedo de ir al trabajo, el miedo de llevar a mis niños a la escuela, el miedo de ir al banco, el miedo de saber si tendré para el final del mes o no.
Madre de Amor, dame esa fuerza para vencer, para ser una mujer empoderada y poder vencer mis miedos, mis angustias, mis ansiedades y sobre todo, mi ignorancia, porque con la ignorancia tengo miedo, con la ignorancia, como no sé La verdad, entonces veo solamente el lado del egoísmo.
Y el lado del egoísmo me ciega. Madre de Dios, Madre de Amor, Madre de mi corazón, soy ignorante y tengo miedo de la muerte, soy ignorante y tengo miedo de que me juzguen, soy ignorante porque tengo vergüenza.
Soy ignorante porque la pena me ciega, soy ignorante porque no me atrevo a decir que soy inútil, que soy tonta, que no sé las cosas. Soy ignorante porque me cuesta pedir información. No me gusta que nos sepa la gente que soy ignorante.
Por eso no pregunto nada. Y así me voy quedando más ignorante. Y así me voy quedando más inútil. Madre de amor, déjame un abrazo para darme ese valor y vencer esos miedos y hablar de todo lo que me he guardado toda la vida.
He sido un hijo natural, soy de padre y de madre diferente, pero soy de la misma madre o del mismo padre. ¿Qué importa si mi padre es Dios y mi madre es la madre eterna? ¿Qué importa los padres terrestres?
Ellos son los que nos han traído a esta tierra, pero solo han sido un vehículo. Hoy somos almas individuales, no me cansaré de repetirlo, somos almas individuales, grandes, llenas de luz. Llevamos la luz de Dios dentro.
Llevamos la esperanza. ¿Por qué no la damos? ¿Por qué no transmitimos esa esperanza, ese amor tan grande que recibimos cada día? Y terminaré repitiendo, cada mañana decir estas palabras:
Madre de Amor, dame un abrazo y por la noche cuando vayáis a vuestra cama acompañada o sola, coger si tenéis, vuestra almohada, abrazarla fuerte y decir Madre de Amor aquí te tengo para mí sola o para mí solo, dame este abrazo solo para mí.
Y dormir en paz y dormir con ella y veréis que sueño reparador y que sueño tan hermoso porque iréis. al universo donde ella os llevará, os guiará, y os hará ver todas las estrellas.
No tengáis miedo ni de dónde habéis nacido, de dónde sois hijas o hijos, sólo ten miedo de quedaros ignorantes y de quedaros sin saber la Verdad. Por muy cruel que sea, pero la Verdad es el Camino Recto de la vida, el que nos enseñó el Maestro de Tiberíades, sin flores, sin romances, sin poesía.
Sólo la Verdad, sólo la Verdad, por eso siempre continúa y continuará viviendo dentro de nosotros.
Con todo mi amor, la Jardinera,
Os recuerdo por la mañana que tenéis que decir ¡Gracias Madre de Amor! Que tenga un día espléndido y que venza mis miedos y por la noche que mis sueños sean dulces, reparadores.
Madre de Amor, dame ese abrazo tan anhelado y deseado.
Os amo y os quiero,
Vuestra Jardinera.