
🎧Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
Mis queridas semillas,
el mensaje de hoy también hace risa, pero es muy bueno y vamos a compartirlo. En un lugar, podría ser Mongolia, podría ser el desierto, podría ser tantos lugares de nuestro planeta tan hermoso, que vivía un camello y un burro, y tenían que hacer siempre el mismo trayecto, iban de un lugar al otro, porque esa era su misión.
Iban andando, los dos, lado a lado, el camello, ya sabéis, alto, majestuoso, la cabeza alta, y andaba. Pim, pum, pim, pum, con sus patas, poniéndolas una detrás de la otra y avanzando, y nuestro amigo el burrito miraba sus pezuñas, es decir, sus patas.
Y las iba mirando y decía, ¡hay!, me he hecho daño, ¡huy!, no había visto esta piedra, ¡huy!, aquí hay un agujero, ¡huy!, y aquí, ¡huy!, casi me he ido del camino, huy, no, no, no, hoy voy a perder el camino, me voy del otro lado, vengo aquí, iba andando poco a poco y siempre se estaba quejando.
El camello lo miraba estoicamente, lo miraba, suspiraba, y pensaba, ¿por qué se queja? Entonces su amigo, el burrito dijo, “oye camello, ¿por qué andas tan ligero? ¿por qué andas tan cómodo? ¿por qué no te quejas? ¿No te duele nada?” Y el camillo le contestó. “¿Qué tienes?” Dice, “es que a mí me duelen mucho las patas, dice, porque fíjate, siempre o me encuentro una espina, o me encuentro una piedra, o me encuentro siempre, siempre y tengo mucho cuidado donde pongo las patas”
Entonces le dijo, “mira, en vez de andar como haces, te voy a dar una explicación, que es lo que yo aplico: cuando estoy andando, no miro donde pongo las patas, pero sí estoy con los ojos mirando lejos. Lo más lejos que puedo, porque así veo venir donde están las barreras, donde están las piedras, donde no hay que pasar, o donde está más fácil el camino. Pero tú pasas todo el tiempo que te estoy viendo con la cabeza baja y mirando cada paso que das. ¿Cómo puedes ver el camino y el futuro? Haz como yo, mira con perspectiva, mira lejos para evitar donde vas a poner tus patas.”
El burrito lo miró y le dijo, amigo camello, “ahora que me explicas, no había pensado, tienes razón”, levantó la cabeza, miró a lo lejos y empezó a andar tranquilamente. Y así, lado a lado, felices y contentos, llegaron a destinación. Al llegar descargaron la carga, les dieron una buena cena, fueron felices y dijeron: “Amigo mío, nunca lo olvidaré, que descanses” “y tú también”, y entonces se pusieron a descansar y continuar ruminando la comida que les habían dado sus amos respectivos.
Mis semillas, quiero recordaros, con todo mi amor, que muchas veces estamos tan preocupados por el ayer, por el pasado, por el hoy, por el presente, que ni siquiera vemos dónde vamos a ir mañana, o dónde vamos a poner los pies, o si vamos a dormir, o si vamos a comer, o si vamos a abrazar a alguien.
Dejar ya, de mirar tanto vuestro ombligo, de miraros tanto, de vivir por vosotros, dejar el egoísmo, dejar los celos, la envidia, y de sentiros esa frustración, esa culpa que no existe, esos miedos que no existen, y hacer como nuestro amigo el camello, mirar más allá, más lejos.
Porque sí, hay un futuro, y ese futuro es vosotros que lo vais a crear, y que lo vais a construir con vuestro corazón, con vuestra bondad, con vuestra creatividad, y sobre todo con vuestros deseos y vuestros sueños, que siempre se hacen realidad.
Os recuerdo que este año es Saturno, este año es o si o si, tenemos que terminar este año, cueste lo que cueste y mirar lo más lejos posible para terminarlo en paz. Si no, tendremos siete años difíciles, muy difíciles, Saturno no nos dejará en paz, así que, Servidora, lo va a cumplir. Voy a hacer como nuestro amigo el camello, voy a mirar lejos, muy lejos para no tropezar, para no caer, pero para llegar.
Sana y salva,
con todo mi amor,
La Jardinera que os ama.