June 12, 2025

Equilibrio en cada acción y pensamiento

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🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera

Mis queridas semillas,

Este mensaje de hoy, (claro, que seguro vais a sonreír), pero todos tenemos que ver algo y tenemos algo en común, y ya lo comprenderéis.

En una ciudad muy hermosa, había una propiedad que estaba muy bien cuidada, la cuidaba un jardinero amoroso, amable y le encantaban las flores, y cada día, cada día, cada día, se cuidaba de regarlas, de quitar las hojas que ya estaban pasadas, las hojas muertas.

Alguna ramita que salía, y que no le gustaba, miraba que el agua fuera profunda a las raíces, que no tuvieran muchas piedras, las justas para que no se encharcara, las miraba y las contemplaba. Era la belleza de esa casa, la belleza.

El amo estaba feliz porque cuando salía a visitar la propiedad decía: ¡qué flores!, ¡qué jardín!, ¡qué árboles bien tallados, qué setos! Qué bonito, todo está perfecto.” Pero el amo tenía un poco más de debilidad por los peces y tenía un estanque, y el jardinero cogía siempre agua del estanque para regar las flores.

Y el amo un día, le dijo, “jardinero, ¿has pensado en los pececillos?, si le quitas el agua, se morirán, si ellos necesitan agua, tendrías que cuidarlos como cuidas las flores”.

Y el jardinero dijo, “ya los cuido señor, ya les doy el agua suficiente para que vivan, pero las flores son más sedientas y necesitan más agua.”

“Pero los peces cuídalos, un poco más. Me gustan mucho y veo que tienen muy poca agua.”

Y dijo, “bueno, así lo haré.”

Entonces el jardinero continuó a regar las plantas, pero dijo, si me amo, le gustan los peces, le voy a hacer placer y cuidaré mucho más los peces para que no le falten nada y para que estén contentos.

Y entonces empezó a darle agua a los peces, a limpiarlos, a sacar también las hojas que caían, las flores marchitas. Y así fue pasando el tiempo. Y el amo que se había ido unos días a visitar a unos familiares cuando volvió, se encontró los rosales secos, las flores muertas y los setos ya estaban dando el último suspiro.

Pero cuando se acercó al estanque, que estaba rebosando de peces, contentos, felices, saltaban, salían del agua, entraban, felices como nunca. Y el amo dijo, “Jardinero, ¿qué ha pasado? ¡Ha sido una catástrofe! ¡Se han muerto todas las flores, ya no hay flores!”

Y el Jardinero le dijo, “tienes razón, mi amo. Usted me mandó que tuviera cuidado con los peces, que los cuidase, que tuviera más atención con ellos porque necesitaban agua. Así que fui limitando de regar las flores para que los peces pudieran tener lo máximo.”

“Pero si han muerto”, “si me amo, se murieron todas.”

“¡Qué desgracia, qué desgracia! ¡Ahora no hay flores!”

“Pero hay peces,” le dijo. “Pero las flores y los peces pueden vivir. Y pueden embellecer. Y podemos amarlas igual, como ellas nos aman.”

Mis semillas, la moraleja de esta historia es que tenemos que estar siempre conscientes, que no tenemos que exagerar ni de un lado ni del otro, ni cuidar demasiado a lo que nos rodea, ni abandonar a nuestros seres amados.

Tiene que ser un justo medio, si unos días cuidamos más a las plantas, que el otro día no falte a la montaña, a la casa, es igual como con los seres queridos. Muchas veces estamos lejos de ellos, pero siempre puede haber una palabra, un gesto, todo recordando que la justa medida es el equilibrio perfecto para el ser humano y continuar ese Camino Recto que nos enseñó el Maestro de Tiberiades.

¿Qué es el Camino Recto? El camino recto las personas se complican la vida buscándolo y es simplemente vivirlo, vivir con tu conciencia, con tus actos. vivir con tus pensamientos, con tus acciones, que sean justas, que no sean ni demasiado grandes de un lado, ni tampoco pequeñas del otro.

No vayáis a desvaloraros, nunca os hagáis más pequeños de lo que sois, porque sabéis que vuestra Alma es la más grande y que lleváis la Luz. Pero ser prudentes cuando recibís los halagos, cuando recibís que sois los mejores o que os pueden llamar que son fulanita de amor o menganita de amor o que sois los mejores, tener mucho cuidado y prudencia, porque para que se hay los mejores, hay que mostrarlo con los actos y no tanto con las palabras.

Los hechos son amores y no buenas razones, pero nos gusta a nuestros oídos oír elogios. sois los más guapos, los más inteligentes, sois superiores, tenéis categoría, tenéis prestigio, tenéis caché, fíjate, o también sois de un país el más grande, donde estuvo emperador Napoleón.

Pero ya no existen, esos seres son de leyenda ¿y vosotros? ¿Habéis conquistado algo? ¿Pueden haceros un monumento como Napoleón? Si estáis olvidando a vuestros seres queridos, a quién os ha dado la vida.

¿Qué esperáis? El reconocimiento siempre será por vuestros actos y vuestros hechos, siempre. Valoraros a vuestro justo valor, tener confianza en vosotros, quitaros el miedo, el miedo es la ignorancia.

Y repito una vez más la ignorancia, es la madre de todos los miedos, sólo queremos controlar. Yo controlo lo que hago, yo controlo mi tiempo, yo controlo mi casa, yo controlo mi trabajo, yo controlo mi familia, yo controlo y manejo mi coche, mi carro, yo controlo, yo.

¿Y el resto del mundo no existe?, ¿no existe? ¿Qué os parece? He hablado mucho de mí. ¿Y si habláramos de ti, amigo mío? ¿Qué piensas, dime, último libro? ¿Qué querían decir esas palabras? Qué continuaba hablando de él mismo.

Por eso se necesita el justo medio, recibir laureles, pero también saber darlos, con generosidad y con amor, y perdonando, porque el perdón no es anunciándolo, ni poniéndolo en grandes pancartas, no, el perdón es dentro de nosotros, ese es el perdón.

¿Qué tenemos en común todos con el jardinero? ¡Qué nos encantan las flores! ¡Qué encontramos preciosos los peces! Aquí en el centro tenemos un pequeño río donde está lleno de peces, carpas koi rojas. Y sí, se me olvida darle de comer.

Menos mal que siempre hay alguien que se acuerda, y las flores, lo mismo; las riego, pero hoy me han llamado y han dicho “tenemos tanto calor” que las pobres estaban secas, menos mal que enseguida con el agua que han recibido y ya se han puesto de nuevo fresquitas, lindas y hermosas.

Es el Camino de la Espiritualidad, estar siempre despierto y la justa medida, porque si estamos despiertos veremos todo, comprenderemos todo y sabremos lo que necesitan los otros y lo que necesita la tierra.

Con todo mi amor,

La Jardinera

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