
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
Mis queridas semillas,
Vamos a hablar de la ignorancia, la ignorancia es nuestro peor pecado porque quedarnos ignorantes es no querer abrir los ojos a la verdad.
Es no querer aceptar como somos, no querer aceptar la vida, no querer saber lo que pasa alrededor, no querer enterarnos del sufrimiento de los otros, de los problemas. Vivir en una ignorancia es el fin de la humanidad.
Y, lo segundo, siempre, siempre, venimos a lo mismo, las emociones que son los celos, las envidias. Cuando abrimos la puerta a las envidias, es nuestro ego, a los celos, es nuestro ego. Si aprendemos a controlarlo, porque todos decimos que sí, que no tenemos ego, que nos duele, que nos hace daño, que siempre están hablando de mí, que siempre me critican, que siempre me juzgan, que siempre me están reprochando, eso se llama ignorancia, porque cuando oyes que te dicen siempre lo mismo que eres egoísta, que solo piensas en ti, que no te acuerdas de los otros, que siempre hablas de números, pero los tuyos, no los números de las otras personas.
Eso también es el ego, pero no el bueno, sino el que tenemos que sacarnos, el ego nos engaña que son las emociones, el dolor nos engaña que son las emociones. Si tenemos dolor, tenemos que vencerlo, no dándole importancia.
Muchas veces, y lo he dicho y está escrito, cuando una madre pierde a su hijo o a su hija, no hay consuelo en la vida para aliviar ese dolor, pero es solamente el dolor egoísta que tenemos, que nos duele, porque sabemos muy bien que nacemos para morir.
Yo ni he visto nadie que viva con doscientos años, ni con trescientos, ni con cuatrocientos años, no he visto a nadie, no he conocido a nadie, que esté entre nosotros con más de ciento cincuenta años, y he visto gente que ha nacido y gente que ha muerto, y yo nací y moriré, como cada animal, cada ser vivo, cada vegetal, todos nacemos para vivir y morir.
El resto es ilusión, es ilusión, el dolor es ilusión porque nuestra mente nos engaña. Si nos duele la cabeza, vamos a darle más importancia al dolor que a la causa. Si comprendemos la causa ya no tenemos dolor, porque ya no nos engaña la razón, ni el cerebro.
El cerebro es muy inteligente y nos miente porque nosotros permitimos que nos mienta, preferimos vivir felices y no tener problemas porque eso causa responsabilidad. Hay un anciano, una excelente persona, puede ser el vecino, puede ser el padre de alguien, puede ser el suegro de alguien, puede ser uno de tantos que hay en este mundo.
Vive solo y efectivamente lo han llevado al hospital o a la casa de jubilados, pero allí ya no tiene ni la afección, ni el cariño de las personas de su ciudad, ni de los que lo conocían. Los hijos lo colocaron allí y se olvidaron y pensaron, trabajamos, es una responsabilidad menos.
Pero esa persona, cuando era joven, trabajó para ellos, que no les faltara ropa, comida, escuelas, educación, y hoy está solo. Por eso recordar, mis semillas, nacemos solos y morimos solos.
Pero el tiempo que vivamos aprovechemos lo máximo porque la felicidad existe pero es cuando no tenemos ningún dolor de emociones, cuando hemos controlado por nuestra respiración y nuestra meditación, la soledad, cuando hemos controlado el daño que nos hacen o que nos han hecho, el desprecio, ese dolor son tres minutos que dura y después de tres minutos empieza al cerebro a razonar y a decir todo el dolor que te va a causar en tu cuerpo.
Te han abandonado, te han dejado, no te quieren, están celosos, han elegido otro u otra, ya no eres su tipo, ahí está el dolor, pero es el dolor que uno se provoca, si controla se dará cuenta que nos manipulamos nosotros mismos, que pedimos limosna, creyendo que así nos amarán más, estaremos mejor o seremos víctimas, la víctima es una misma, que se lo prepara.
¿Cuántas personas están solas o acompañadas? Y son felices porque agradecen de poder contemplar, al menos una vez en la vida la naturaleza, al menos una vez el mar, al menos una vez la montaña, al menos una vez una linda flor, pero no pensar en el dolor que ha causado tal problema, tal situación.
Siempre hay una causa y un efecto y siempre nos ponen a prueba, siempre. Si lo vencemos, somos felices, si no lo vencemos, nos gana la duda, el engaño y caemos en el precipicio. Así que antes de que llegue ese dolor, esa pena, pensemos la causa.
¿Por qué nos tratan así? ¿Por qué nos hablan así? O ¿por qué no hemos recibido un premio? ¿Por qué no nos han dado el aplauso que tanto merecíamos? ¿Por qué no hemos salido en la primera página de los diarios?
¿Por qué no somos famosos? En realidad no lo necesitamos, porque lo importante es nuestra Alma, nuestros gestos y lo que hemos cumplido en este camino recto. El deseo dura muy poco tiempo, la ilusión solo muy poco tiempo, pero nos gusta engañarnos y vivir con ilusión.
Tenemos que estar conscientes, la ilusión es muy bonita, pero nos cansamos enseguida, por eso la ilusión tiene que estar todos los días para realizar una cosa a la vez y no tener miedo. Cuando se os quita el miedo, estaréis avanzando en vuestros sentimientos y en vuestras emociones.
Mientras que tengáis miedo, que sea de una persona, de varias, de una aceptación o de un rechazo, es que aún no habéis superado. Sacar esa fuerza que tenéis dentro, y es esa fuerza que os ayuda a avanzar y a obtener todas vuestras metas, todos vuestros deseos y cumplirlos.
Controlar las emociones, controlarlas y comprenderéis que podréis vencer el dolor. Si no controláis las emociones pasaréis vuestra vida llorando sin saber por qué. Porque ahí está el dolor en la ignorancia y la alegría en vencer las emociones.
Eso se llama el Camino Recto, saber perdonar, no guardar rencor, saber amar al prójimo aunque te haga daño y devolver el bien por el mal, es el Camino Recto, que siempre lleva la Luz, siempre, siempre lleva la Luz.
Si no las cumplimos, tendremos que volver a empezar.
Pero mis semillas son grandes y saben que es verdad.
Con todo mi amor,
La Jardinera