
🎧 Escucha el Mensaje en la voz de La Jardinera
Mis queridas semillas,
Os comparto esta historia.
Estaban andando dos amigos felices, contentos, y en ese medio el indio agarró por la manga del brazo y movió un poquito a su amigo y le dijo:
Y el amigo le dijo:
Entonces continuaron apenas a andar unos cuantos pasos que el indio se paró en un casa y justo en la pared había una viña, una vid, es una vid de estas trepadoras y en esa viña estaba cantando el grillo y dijo:
Le dijo el amigo blanco de la ciudad, eso sólo los indios podéis oírlo, aquí nosotros no oímos nada sólo ruidos, coches, motos, la gente hablando, pero no oímos nada.
Entonces el indio lo miró y sonrió. Se metió la mano en el bolsillo y sacó unas monedas y entonces las tiró en la acera, en el suelo tiró las monedas y de pronto las monedas empezaron a hacer un ruidito, tintonear “tin tin tin” ese ruido que hace tan bonito las monedas, es particular y de pronto toooda la calle se paró y volvió la cabeza y los ojos se clavaron en las monedas y en ese momento el indio le dijo a su amigo:
Entonces su amigo blanco lo miró y dijo:
Mis semillas, cada historia nos deja una lección, un ejemplo; hoy nos ha querido decir que TODOS PODEMOS OÍR el grillo, las monedas, el ruido de la ciudad, el ruido del vecino, el ruido de los perros de los gatos, nuestros hermanos inferiores, pero lo más importante:
Y ahí añado unas palabras. Cuando a veces decimos “Te expliqué de ir a tal sitio” contestamos “¡ah pues no lo oí, no lo comprendí! ¡Ah no lo había entendido!”.
Me gustaría que comprendierais que sólo oímos lo que nos interesa, pero nunca damos importancia a lo que tiene valor y nuestro amigo el indio, el hermoso, el de corazón, el de un alma grande y pura supo reconocer el canto de un grillo y los ciudadanos que somos nosotros, ciudadanos de a pié no sabemos apreciar el paraíso que tenemos aquí y ahora, cada rincón, cada flor, cada jardín, cada especie, cada Buda, el rincón de la Madonnina, el Rincón de nuestra Madre Celestial, el rincón de todos, por eso las plantas, muchas piden “¡por caridad darnos un poquito de agua!”, pero no las oís porque hablan muy bajito, ¿cómo hablan? Con su belleza o con su tristeza, mirarlas bien y comprenderéis su lenguaje.
Acordaros del indio, porque nosotros también llevamos un indio dentro, ese indio es La Luz, ese indio es la alegría, la sonrisa y la belleza.
Con todo mi amor,
Vuestra Jardinera